Autor: Joaquín Castilla
Hace unos meses, en la Fundación ya nos hicimos eco de un paso muy importante en el desarrollo de esta molécula: la apertura del IND (Investigational New Drug) por parte de la FDA estadounidense, un hito regulatorio que permitía a los investigadores avanzar hacia el primer ensayo en humanos. Lo contamos en la noticia “Tenemos un IND (Nuevo Medicamento en Investigación) abierto. ¿Qué sigue a continuación?”, publicada en abril de 2025 en la web de la FEEP.
Ahora, ese avance se concreta en un nuevo ensayo clínico registrado con el nombre PRiSM (PrP-targeting siRNA Safety & Mechanism Study), promovido por el Broad Institute of MIT and Harvard, que ya está reclutando participantes con enfermedad priónica sintomática.
¿En qué consiste este tratamiento? Se trata de un siRNA divalente diseñado para unirse al ARN mensajero del gen PRNP y favorecer su degradación. En términos sencillos, busca que las células produzcan menos proteína priónica normal (PrP), con la idea de reducir el sustrato disponible para el proceso de malplegamiento que caracteriza a las enfermedades priónicas. El candidato que ha llegado a esta fase clínica se conoce como 2439-s4. En el trabajo preclínico publicado por el propio equipo, este compuesto mostró un
a reducción muy profunda de PrP en cerebro de modelos animales y una actividad mantenida durante meses tras una sola administración, además de reforzar el valor terapéutico de la reducción de PrP en modelos animales.
El ensayo prevé incluir aproximadamente 30 participantes adultos con síntomas incipientes de enfermedad y contempla la administración de una única dosis intratecal, es decir, mediante punción lumbar. El seguimiento de los participantes tratados se prolongará durante 24 semanas. Además, el estudio incluye también una rama observacional, en el que algunos participantes no recibirán el fármaco en investigación, sino que serán seguidos durante un periodo más corto para ayudar a interpretar mejor los biomarcadores analizados, que son indicadores que pueden informar sobre la progresión de la enfermedad.
La información disponible indica que se evaluarán de forma secuencial dosis de 50, 100 y 200 mg. Entre las variables principales del estudio está la frecuencia de acontecimientos adversos (conocidos también como efectos secundarios), pero también se medirán biomarcadores especialmente relevantes, como la concentración de PrP en líquido cefalorraquídeo, con el objetivo de comprobar si el tratamiento está logrando el efecto biológico esperado: reducir la proteína priónica. También se analizarán niveles del compuesto en plasma y en líquido cefalorraquídeo.
El centro que figura actualmente en la ficha pública del estudio es el Massachusetts General Hospital, en Boston. Además, según la actualización compartida por el propio equipo investigador, Columbia y Vanderbilt también han sido activados recientemente, y se espera que la información pública del ensayo se vaya actualizando en los próximos días para reflejar con más detalle todos los centros participantes.
Como sucede con cualquier primer ensayo en humanos, conviene interpretar esta noticia con ilusión, pero también con prudencia. Este estudio está pensado ante todo para responder preguntas de seguridad y de actividad biológica del fármaco, y no para demostrar todavía, por sí solo, una eficacia clínica definitiva. Aun así, que una molécula de este tipo haya pasado del laboratorio al ensayo en personas representa una noticia muy importante para la investigación en enfermedades priónicas.
Quienes quieran consultar más detalles del ensayo pueden hacerlo en la ficha oficial de ClinicalTrials.gov (en inglés), donde se recoge la información pública disponible sobre el estudio. La información de esa página está en inglés. Para consultas relacionadas con la participación en el ensayo, el equipo ha facilitado además el correo oficial priontrials@broadinstitute.org.
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